


Con climatología primaveral recibió, la centenaria feria de Santa Águeda, a los miles de visitantes que cada año se acercan a Catral. Los comerciantes redoblan, más si cabe en estas fiestas, la inventiva para captar a los compradores, más indecisos que en otras temporadas. El dulce ha dejado paso a los productos manufacturados pero todavía la tradición del turrón sobrevive a los artículos 'Made in China'.
La patrona del municipio recibió el habitual calor y júbilo de los catralenses que acompañaron en el día festivo a la imagen hasta su santuario.
Tras una multitudinaria procesión de traslado, vivida en la noche del jueves, los devotos quisieron aprovechar la estancia de Santa Águeda en el templo parroquial. Tal fue así que no dejaban salir a la patrona de la iglesia pasadas las doce y media del mediodía con vítores y salves que dejaron patente el cariño de este pueblo a la mártir.
En cuanto al mercado y feria tradicional, los vendedores ofrecen degustaciones, animan a la compra con frases graciosas y redoblan esfuerzos para salvar un mal comienzo de año. Los turrones han dejado paso a las bolas de Santa Águeda y a frutos secos garrapiñados. Uno de los vendedores artesanales, José Ramón Ferrández, explicó que «lo artesanal es más caro y a la gente le cuesta decidirse», si bien un capricho de pan de centeno o de tartas gallegas es casi irresistible cuando el hambre aprieta.
Los comerciantes y feriantes llegados de otras partes de España esperan que se mejore la temporada de Navidad, ya que «hemos vendido en torno a un 30 por ciento menos», valoró Antonio Hoyos. El vendedor de dulces apuntó a que «es necesario que hagamos los productos delante del público porque ahora se desconfía más del vendedor». Este hombre dedicado a ferias y mercadillos tradicionales explica que «el arte de vender a voces se perdió, ahora la gente elige en el súper».
En las fotografías: --El obispo se arrodilla a su entrada al templo catralense, con la imagen de la santa detrás. --Imagen de la Santa. --Una niña venera a la Santa.
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